Viaja, sueña, vive (o cómo Moana logró remecerme)

El otro día pude al fin ir a ver Moana al cine. Era una función doblada al español, en una sala pequeñísima, llena de niños chicos con sus padres, gritando, saliendo al baño en medio de la película, molestando. En general no debería haber sido una experiencia del todo agradable (eso me pasa por ir tan tarde a ver la peli) sin embargo no pude evitar que las lagrimas me cayeran cuando veía los deseos de navegar de Moana.

No voy a contar mucho de la historia, sólo diré que la película es muy linda, algo básica, pero emociona mucho para aquellos que, como yo, tienen esa alma viajera y amante del mar.

Lo que sí les contaré es que la historia habla de una chica (Moana) que desea navegar, ama el mar y necesita viajar por él. Mar y viajes… ¿cómo no emocionarme?

De toda la peli hubieron tres canciones que me hicieron salir lágrimas, How Far I’ll Go, We Know The Way y I am Moana. Las tres hablan de 2 cosas muy importantes:

  1. Viajar y la pasión de hacerlo. Cómo la ruta, el mar o los aires lo llaman a uno y necesitas moverte.
  1. Ser honesto con quien uno es y hacer lo que tu interior te pide hacer.

Si se fijan, ambos puntos se unen. Tienes que ser honesto con tus deseos y si tu deseo es viajar, entonces hazlo. No lo pienses, planifica, ahorra y lárgate al destino que tu corazón te pide ir. Es tan complicado vivir que hacerlo sin tener pasión por lo que se vive es terrible.

Lo más seguro que haya sido para reforzar este punto, es hayan elegido dar antes de la peli el corto sobre hacer lo que nos apasiona y nos hace felices. No podemos pasarnos la vida sufriendo por aquello que nos gustaría hacer pero que el miedo/trabajo/incluya-su-escusa-acá no nos deja.

Hay que lanzarse a la aventura.

Quieres pintar. Hazlo.
Quieres cantar. Hazlo.
Quieres cocinar. Hazlo.
Quieres correr por la plaza con un volantín. Hazlo.

¿Quién te detiene? Nadie, así que atrévete.

 

Los quiero a todos, un abrazo y nos estamos leyendo.

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