¿Desempacar o no? Crónica de una maleta

Hola, me llamo Carla y tengo un problema: Nunca desempaco mis bolsos.

Ja. Parece chiste, pero aunque no lo crean, sigo con el bolso de Mendoza sin desempacar. Saqué un par de prendas, pero lo esencial sigue allí, guardado, acumulando espacio y pidiendo a gritos que lo devuelva al armario.

No sé si les pasa lo mismo a ustedes, pero en mi caso es un verdadero problema.
Y no sé si sea tiempo o simplemente flojera de mi parte, pero los dejo allí, en un rincón, acumulando polvo. Lo triste es que todos los días me digo lo mismo “ya! hoy sí” y nunca lo hago =_=

Por ejemplo. Este es un secreto super vergonzoso pero cuando viajé a Europa el 2012 (donde me fui con una mochila al hombro y regresé arrastrando la misma mochila junto con una maleta pequeña llena de “recuerditos” tonteras que compré para mi ) la mochila la vine a desocupar cuando viajé a Mendoza (¡6 meses después! que vergüenza >_<) sólo porque necesitaba usarla, si no, le habría pasado como a la maleta que le saqué las cosas este año (y fue porque tenía que prestársela a mi hermana, si no, ahí se habría quedado en el mismo rincón).

 

¿Les pasa lo mismo? Si es así, ¿por qué creen que ocurra?

Tengo la teoría que quizás sea la nostalgia del viaje. Desempacar significa que el viaje terminó, que todo no es más que un simple recuerdo. Y para mí, que viajar es algo que me nutre diariamente, dar por terminado uno es algo muy complejo, me desanima y a veces me deprime.

Quizás todo sea una forma de, como se dice en buen chileno, “estirar el chicle” para que la emoción del viaje dure lo que más se pueda. Quizás, subconscientemente, queremos que ese cosquilleo no se acabe o quizás queremos sentir que seguimos en ruta.

Quizás pueden ser tantas respuestas a una pregunta cuya base para muchos es la pereza (quizás, sólo quizás…).

Sea lo que sea, me tengo que poner las pilas y desempacar el bolso de Mendoza. Que si sigo así, estaré desempacando cuando tenga que empacar para mi próximo viaje :P

¡Un beso a tod@s!

 

Glosario

Estirar el chicle: Alargar algo que no necesariamente se puede alargar tanto. Intentar que algo, sea experiencia, sea emoción, etc, dure más de lo que se supone debe durar para ampliar la sensación de felicidad, gusto, bienestar o simplemente porque se teme a su final.  Ej: No sigas estirando el chicle, si sabes que mañana te gradúas.

Ponerse las pilas: Darse los ánimos de hacer algo que puede o no querer hacerse. Enfocarse para intentar lograr una meta que se cree lejana o difícil. Ej: Me tengo que poner las pilas con este ramo, tengo que pasar sí o sí.

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