Semana 5 | A orillas del Sena

Recuerdo el día que llegué a París. Estaba nublado, amenazaba llover y hacía un frío horrible. Sin embargo no podía quitar la sonrisa de mi rostro…
Ese día, después de dejar visitar Notre Dame, quise caminar un poco. La lluvia que me había sorprendido antes, se había detenido y un tímido sol dejaba ver algunos de sus rayos detrás de las nubes.
Allí, mientras esperaba la llegada del Batobus, París me regaló esta imagen. Me gustan los colores fríos de ese minuto y las luces que las aguas reflejaban. Es una idea nostálgica de la belleza que sólo puedes encontrar en París después y durante la lluvia. Me encanta.

Cabe mencionar que unos minutos después de esa foto, se largó a llover a cántaros.
Por suerte, el Batobus llegó justo a tiempo.

 

Notas:
Foto tomada en la estación Notre Dame del Batobus de París. Se puede comprar un ticket que dura un día o 2 días, con el cual te puedes subir y bajar cuantas veces quieras. Es útil si andas con ganas de acortar trayectos vía agua.
http://www.batobus.com/

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